Espacios independientes

El lugar como pretexto para crear

Todos conocemos espacios en los que podemos disfrutar del arte y la cultura, pero muchos de estos, se sienten fríos, estáticos o muy formales.

¿Son estos espacios oficiales lo mejor para arte?

El arte es algo vivo, vibrante, que no necesariamente cabe entre las cuatro paredes de siempre. Así lo veían los dadaístas cuando crearon el Cabaret Voltaire y Andy Warhol cuando fundó su Fábrica.

En México también tenemos nuestra historia de artistas y espacios independientes.

México y sus espacios independientes

En nuestro país, gran parte de arte se da desde lo oficial, una red de becas y apoyos le dan a los artistas la libertad financiera para trabajar.

También está la iniciativa privada que, a través de fundaciones, apoyan la creación y exhibición del arte.

Pero para cumplir con las reglas de las convocatorias, a veces, los creadores deben sacrificar su creatividad y hasta los derechos de su obra.

Así surgen, de forma paralela, los espacios independientes para el arte, revitalizando la escena del país rompiendo con normas, instituciones, estéticas y hasta con el mercado dominante.

La Quiñonera

Uno de los primeros espacios en nacer fue la Quiñonera, creada en 1986 por los hermanos Néstor y Héctor Quiñones en el barrio de la Candelaria, en Coyoacán.

Alejada, geográfica e ideológicamente de los escenarios tradicionales del arte, la Quiñonera funcionaba tanto como espacio de residencia para artistas, como galería o centro cultural. Lo mismo albergaba a artistas plásticos, escritores, cineastas, actores, músicos y hasta artistas del performance.

Algunas de las figuras que pasearon por los jardines de la casona fueron músicos como Caifanes y Santa Sabina o artistas como Diego Toledo, Claudia Fernández, Francis Alÿs y Gabriel Orozco, entre otros.

Actualmente la Quiñonera sigue en funciones después de fusionarse con otro espacio (la Obrera) formando la Quiñobrera, manteniendo su programa de exposiciones y residencias.

Temístocles 44

No podemos hablar del arte de los 90 en la Ciudad de México sin mencionar Temístocles 44, un espacio que toma su nombre de la calle que ocupaba en la colonia Polanco.

Aquí la dinámica es distinta, más que un espacio de residencia artística, era un movimiento colectivo que utilizaba la casa como base de operaciones. Igual ocupaban el espacio para intervenirlo que para discutir teorías y tendencias del arte.

A pesar del poco tiempo que duró, este espacio albergó a artistas como; Abraham Cruzvillegas, Luis Felipe Ortega, Damián Ortega, Pablo Vargas Lugo, Daniel Guzmán y otros más.

La Panadería

A finales de los 90 y principios de los 2000, las fiestas y eventos de la Panadería alcanzarían el estatus de legendarias.

Yoshua Okón y Miguel Calderón fundaron La Panadería en el 159 de la calle de Ámsterdam, en la hoy popular y chic colonia Condesa.

Fue un espacio para la experimentación, pero siempre con la mira de la internacionalización del arte mexicano.

Artistas como Artemio, SEMEFO, Teresa Margolles, Miguel Ventura, Gonzalo Lebrija, Carlos Amorales o Gabriel Kuri dieron los primeros pasos de arte conceptual mexicano, con la Panadería como telón de fondo.

Los espacios independientes hoy

Actualmente en la Ciudad de México y en varios estados de la República han surgido múltiples espacios independientes, tan numerosos como diversos con el único compromiso de experimentar el arte.

Algunos enfocados al género, otros enfocados al arte emergente, unos apuestan por el arte generado desde las propias comunidades, otros por la internacionalización, espacios de residencia, de dialogo o simplemente de exhibición.

Este mes estaremos enumerando algunos de espacios independientes que nos gustan, que nos parecen interesantes y que están creando nuevos moldes con los pedazos de los que rompieron.

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