Tenemos que hablar de los museos

¿Cuál es el futuro (y presente) de estos recintos?

¿Cuáles son los retos que enfrentarán los museos después de la pandemia? ¿Cómo lograrán que los públicos regresen? ¿Cómo enfrentarán los cambios y nuevos protocolos? ¿Cómo integrarán las experiencias reales con las nuevas experiencias digitales? Es difícil responder a estas preguntas, pero podemos adivinar algunas respuestas.

Un museo puede ser el edificio en el que está albergado o la colección que resguarda, tal vez la temática que cubre o las exposiciones y artistas que presenta, pero un museo es más, mucho más. Es un espacio de reflexión, de conocimiento y de encuentro con la cultura, y también una institución que debe cubrir varios frentes para mantenerse a flote, pero con el tiempo, esos frentes son cada vez más y más complejos.

El factor económico

Tal vez, uno de los aspectos más complejos sea el factor económico, los recursos necesarios para mantener abierto un museo son muchos y por eso es necesario buscar varias fuentes de financiamiento además de las entradas, ya sean patronatos, amigos del museo, donaciones, patrocinios, cursos y talleres, recursos provenientes de fundaciones y hasta recursos provenientes de programas del gobierno, entre otros. Con fenómenos como la reciente pandemia, quedó al descubierto que algunos recursos son insuficientes o mal administrados, provocando que las funciones de los museos estén limitadas o bien tengan que cerrar indefinidamente, pero también las políticas económicas de los gobiernos han recortado recursos para aplicarlos en otros frentes con más prioridad, como la salud.

Si quieren sobrevivir, los museos tienen que diversificar sus fuentes de ingreso y dejar de depender de los espacios físicos para conectar con los públicos que ya tiene un pie en el mundo digital y otro en el real.

Los eventos que los museos presenten deben ser más atractivos con el objetivo de atrae más recursos e incluso aplicar estrategias de comunicación y mercadotecnia, más propias de las marcas comerciales, que de la cultura.

El factor tecnológico

Tener presencia en redes sociales no es suficiente para estar al día con la tecnología, las audiencias saben que no es necesario ir a un museo para conocer una obra. No hay que luchar contra eso, al contrario, lo que se debe hacer es capitalizarlo y utilizar esa presencia digital para ofrecer contenido más interesante, más profundo y propositivo. Las redes sociales y el contenido digital ofrecen a los museos la posibilidad de interactuar de forma más directa y en tiempo real con su audiencia, para ofrecerle información y conocimiento, en retribución el museo obtendrá un público más leal.

La experiencia de la pandemia nos enseñó que se puede visitar un museo a distancia, los recorridos virtuales y las experiencias en línea o a través de aplicaciones móviles llegaron para quedarse y serán más refinadas con el paso del tiempo, los museos deben poner atención a eso.

El factor de entretenimiento

El ritmo del mundo actual impulsa al público a buscar nuevos y más novedosos espacios de entretenimiento y los museos son ideales para eso, pero para lograrlo se tiene que derribar el estatus elitista del Arte y la idea del museo como templo.

Tenemos que romper el límite entre las obras y los espectadores, esa línea física pintada en suelo que de ser rebasada activa las alarmas, el Arte debe ser una experiencia positiva y no restrictiva, pero la sociedad exige que también sea entretenida.

Está en manos de curadores, museógrafos y directores y en especial de la creatividad con la que se acerquen al público que los museos pueda seguir siendo pilares esenciales de la sociedad.

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