Artista: Chango Mohar

Un artista, la intimidad de la calle

Demián “Chango” Mohar es un artista que encontró en la pintura, el arte objeto y el dibujo los medios ideales para dejar testimonio de una época saturada de símbolos, sincretismos culturales y fusiones, tanto de imágenes como de formas, que evidencian el México contemporáneo.

En el abigarramiento de su obra, encontramos signos forjados por la observación del artista, sus vivencias, su cultura, su transitar.

Cada una de sus piezas constituyen una paradoja oscilante entre lo ajeno y lo propio, lo externo y lo íntimo: la urbe, la calle, la imagen y la memoria.

La inquietud creativa de “Chango” Mohar se revela desde su infancia. La necesidad de producir imágenes, inspiradas en los dibujos animados de TV, definen su acercamiento con una cultura pop que influye a una generación y que vemos presente en el desarrollo de su obra.

Posteriormente, su fuerte inclinación al arte lo lleva a incorporarse a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, sin embargo, la inquietud por explorar el mundo y una fuerte tendencia a las adicciones lo llevan a abandonar sus estudios para lanzarse a conocer de forma muy cercana, e incluso tempestuosa, la realidad de las calles no solo de la ciudad de México, sino de distintas regiones del país.

En este vertiginoso recorrido en su transitar por la crudeza de la drogadicción, el alcoholismo e incluso, condiciones de calle, su naturaleza de observador le permite descubrir un sentir, una forma, un lenguaje, un sentido de pertenencia con lo callejero, lo popular, lo invisible, lo evidente de la cultura de las calles de México. 

En la vida de “Chango” Mohar, la pintura se transforma en un recurrente de salvación. Su impulso creativo encuentra un antagonismo irreconciliable con la artificialidad de las drogas y el alcohol, y es ahí cuando, cómo artista, encuentra la plenitud en la sobriedad, en la comunión con lo matérico, con el color, la forma, la memoria y la intensidad performática de crear.

Demian es la confirmación de la conjunción entre lo apolíneo y lo dionisiaco a la que se refiere Nietzsche. Basta la plenitud del artista para extraer esa sabia universal y su forma en la que “transforma las cosas hasta que ellas reflejan su poder”; “Chango” Mohar es el hombre redimido por la necesidad creadora del artista y su encuentro con el arte.

Tanto en su historia de vida como en el desarrollo de su obra, encontramos que no es gratuita su búsqueda continua y su elección recurrente por los soportes de madera; tampoco lo es la presencia del graffiti, los rastros del collage, el dicho picaresco, el albur, el piropo, la capa sobre capa, los personajes de la cultura pop presentes en su obra y mucho menos su fuerte tendencia a los grandes formatos.

Finalmente es en ellos en los cuales puede recrear la belleza, la aspereza, el color, la forma, las palabras que habitan en las calles y en el imaginario del mexicano contemporáneo, para obligarnos a mirar y sorprendernos de nuestra dolorosa ceguera.

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